Wednesday, January 25, 2012

Era difícil, pero se podía.



En nuestro anterior artículo
4 PRECEDENTES Y 3 CIRCUNSTANCIAS QUE PERMITIRÍAN AL MADRID REMONTAR LA ELIMINATORIA http://futbolisticametrica.blogspot.com/2012/01/4-precedentes-y-3-circunstancias-que.html
estuvimos marcando diferencias entre el comportamiento de los equipos de Mourinho en eliminatorias respecto a otros encuentros. Guardiola le ganaba  la batalla de enfrentamientos particulares, algunos con gran superioridad,  pero cuando se trataba de disputar partidos decisivos las cosas se igualaban.
Tal y como predijimos aquí y en contra de lo que el madridismo más pesimista temía y el barcelonismo más recalcitrante anhelaba, no se produjo una clara victoria culé ante un Madrid desmotivado, ni siquiera  una victoria ajustada, ni siquiera un empate donde el Barcelona dominase el encuentro. A lo que asistimos es a un partido muy equilibrado donde los blancos fueron netamente superiores. Nuevamente las irregularidades arbitrales beneficiaron más al equipo que jugaba en casa, no tanto por privar de ocasiones en modo de penaltis, como de alterar el sistema de reparto de castigos, siendo más severo con jugadas al límite de los merengues que con otras igual de claras de los culés.
En el análisis que hacíamos establecimos tres circunstancias que debería lograr el Madrid para pasar la eliminatoria:


1- Que se adelantara en el marcador antes del minuto 15, traspasando la tensión competitiva al rival.

Desde bien pronto el Real Madrid buscó con ansia la portería rival: Ya la primera jugada lo era de gol. Pero unas veces la imprecisión y otras el acierto el casillero se mantuvo a 0 a pesar del volumen de ocasiones disfrutadas en el primer cuarto de hora. El no haberse puesto con ventaja tras sus mejores minutos confirió tranquilidad al Barcelona que se dispuso a afrontar el partido con más tranquilidad.

2- Que impidiera, con la presión más focalizada en el inicio de la creación antes que en la salida del balón o en la línea de 3/4, que el Barcelona disfrute de posesiones cómodas, recortando ésta hasta el 58-62%, donde suele tener dificultades para marcar goles y permitiendo el 40-42% con el que el Madrid puede disparar lo suficiente como para marcar más de un gol.

Dicho y hecho. El Madrid retrasó la linea de presión desde la salida de balón de la defensa a la primera linea de creación (la de Xavi, Alves y Busquets) obligando a Messi y a Iniesta a sumar metros para tocar bola y acortando las distancias entre el robo y la portería rival. Ya con más confianza el equipo se venía arriba y presionaba la salida de Pinto, sumando ayudas que cortaban lineas de pase y obligando a los delanteros barcelonistas a correr 30-40 metros a la par de los rápidos defensores blancos, con el consiguiente desgaste. El balance de posesión ha sido 58-42 a favor del Barcelona y se ha vuelto a demostrar que a pesar de disponer de casi un 40% más de balón al Barcelona se le atraganta los partidos en los que no logra negar el juego del rival. Nuevamente han encajado un par de goles que bien pudieron ser más.

3- Que lograra mantener a los 11 jugadores en el terreno de juego, de modo que las probabilidades de marcar se redujeran  a ese 67% registrado hasta ahora.

Desde mediados de la primera parte se pudo observar que el arbitraje no sería proclive al Madrid. Las faltas de Alves fueron menos castigadas que las de Ramos o  Cristiano, las manos de Busquets en el área pudieron pasar desapercibidas en el fragor de la batalla, no así las de Abidal y Messi, que en tres acciones concretas pudo haber sido penalizado con sendas tarjetas amarillas (obstrucción en el saque, uso de la mano para controlar el balón y falta por detrás sin intención de jugar el balón), acabó el encuentro. NO fue ese el caso de Sergio Ramos, que tras recibir una amarilla por protestar acabó en el banquillo por una de esas faltas que los defensores no pueden evitar en cierto lances del partido.
No disponer del mismo número de jugadores en unos momentos en los que los jugadores del Barça se mostraban expresivamente agotados, privó al Madrid de una posibilidad no tan remota de victoria.


En resumen podemos concluir que, en contra de lo que muchos aficionados creen, los equipos no despliegan ni el mismo talento, ni la misma concentración, ni el mismo esfuerzo cuando no están disputando directamente eliminatoria o títulos, y que mucha de la aparente superioridad que el Barcelona o el Madrid exhiben en la liga  se difuminaría en un sistema competitivo diferente.
También se ha vuelto a demostrar el trabajo que le ha costado a Pep igualar su contienda particular de eliminatorias con Mou, en ambas ocasiones con arbitrajes muy irregulares, y que el técnico portugués es capaz cuando llegan los momentos cumbre de la temporada de hacer rendir a sus equipos a un nivel superlativo. A buen seguro hoy habrá tomado muchas notas; de las tomadas en otros partidos menos trascendentes procede el planteamiento exitoso de ayer.

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