Monday, September 12, 2011

FICHAJES 2011: DIEGO RIBAS, en busca del tiempo perdido


Cuando aún era un adolescente asombró a Brasil con el fenomenal tándem que formaba con Robinho. Inició sus pasos en Europa de la mano de un entrenador romántico y atrevido como Schaaf y en un equipo competitivo como fue aquel Werder Bremen que tuteó durante un lustro al Bayern y llegó a finales de la UEFA. Final que perdió, en parte, por la ausencia decisiva del jugador brasileño.
Aquella lesión, y su posterior traspaso a un grande de Europa en reconstrucción como la Juventus, dejó marcada su carrera. El que parecía que acabaría siendo el mejor enganche del mundo, volvió metaforseado en un jugador mucho más gris y mediocre.



CARACTERÍSTICAS DE SU JUEGO

-Posee el genuino físico de los enganches de toda la vida: estatura mediana-baja, punto de gravedad bajo, más aceleración que velocidad, más cambio de ritmo que resistencia...
-Es un jugador técnicamente depurado y capaz, con muy buena conducción, con buen regate y disparo y con una gran capacidad para encontrar el hueco en el momento justo.
-No hay fase del juego de transición o culminación en la que no ejerza su maestría: Recepción, elaboración, pase, definición...
-El primer Diego parecía que se iba a comer el mundo. El actual aparenta ser más maduro, pero también se le ve menos ilusionado.



APUNTES ESTADÍSTICOS: ¿Volverá a ser el que fue?

Fichar en la mitad de su carrera deportiva a un jugador que en torno al tercio de ella dejó de cumplir con las expectativas de progresión supone un arma de doble filo: Pudiera ser que, como en el caso de Reyes, su innata calidad acabe abriéndose paso, y aunque ya no llegue a aquel nivel a donde podría haber llegado de no perderse por el camino, cumplir por encima del nivel de la mayoría de jugadores. Pero también pudiera ser que su tránsito por el Atlético, fuese una escala más de esa trayectoria anodina y descendente.

He aquí una tabla que resume su progresión futbolística en Europa. Destacan los dos primeros años en Bremen, en que disputa prácticamente todos los partidos de su equipo y donde participa marcando o asistiendo en unos 50 goles. En ese momento su aportación hace de su equipo una conjunto goleador y ello le vale para que gane casi el 60% de los partidos.
En la temporada de su lesión, disputa un tercio menos de partidos, pero su promedio de aportación al equipo se mantiene bastante similar, aunque ya se detecta el encomendamiento de su equipo, que cada vez le busca más para que finalice. El resultado es que si antes lo mismo marcaba que asistía, ahora marca 2,4 veces más. Su equipo acusa su ausencia, marcando 10 goles menos y cayendo en la tabla.
Cuando llegó a la Juventus disputó un número de partidos similar por temporada a los de sus mejores años en Bremen, pero su adaptación al duro fútbol italiano no fue exitosa, y sus números se redujeron a la mitad en un conjunto que echó de menos su brillo para competir por sus objetivos.
De vuelta a Alemania, evidenció que su disminución de rendimiento no se debía tanto a la adaptación a un fútbol distinto como a pérdida de esa calidad diferencial que le había hecho triunfar. Sus números en el Wolfsburg mejoraron levemente, pero de nuevo el haberse quedado a medio camino en sus expectativas coadyuvó para que el equipo, que acababa de perder a Dzeko, tuviera pobres cifras anotadoras y verdaderas dificultades para eludir el descenso.
¿Cómo será el Diego del Atlético? Veamos esta segunda tabla. En ella se contabilizan los promedios de faltas recibidas y de disparos a puerta por partido, datos que nos proporcionan cierta información sobre al grado de implicación de su juego: Un enganche que se preste más, que elabore más jugadas, que busque más el último pase, ha de recibir más faltas. Así mismo, en la medida en que se asome más a posiciones de disparo, también podrá disparar más.
La conclusión que se desprende es bastante significativa: La disminución estadística de Diego no se debe tanto a una disminución de su calidad como jugador (como era de esperar dada su juventud), sino más bien a la merma en su capacidad para erigirse en protagonista del equipo. El Diego del Wolfsburg sufre 31% menos faltas y dispara 27% menos que el de su último gran año, es decir, que en general participa menos en el juego, lo que motiva una disminución de calibre parecido en su capacidad asistidora aunque claramente mayor en su capacidad goleadora.
Y he aquí donde aparece otro dato que debe preocupar:Su promedio de goles pordisparo a empeorado en un 30%, es decir que no sólo dispara menos, sino también peor. Todos estos números juntos nos hablan de un jugador que no está en su mejor estado de forma.

PRONÓSTICO

Si los aficionados atléticos esperan al Diego de Bremen, es muy posible que deban hacerlo sentados. Va a ser difícil que vuelva a sus casi 3 disparos por partido con una efectividad del 15%, o lo que es lo mismo, unos14 goles en la temporada. Probablemente el jugador ya no logre desbordar como antes, y aunque en el equipo madrileño vuelva a alcanzar sus promedios de disparo, no pase de 10 goles.
Otra cosa es su juego combinativo. En la Liga encuentran buen acomodo aquellos jugadores que buscan al compañero y Diego ha conservado esa capacidad intacta: Si dividimos el número de faltas recibidas por las asistencias proporcionadas, nos da un ratio nunca inferior al de sus mejores años. Es decir, que un Diego convertido en eje del equipo pero sabio a la hora de elegir opciones de disparo o pase, puede seguir siendo un gran asistidor, máxime cuando compartirá ataque con uno de los mejores delanteros de la liga: Tomando esta ratio en sus dos años últimos, cabría esperar entre 8-11 asistencias, y si pudiese recuperar el estado de forma del que gozó en Bremen (como lo hizo Reyes, por ejemplo), la cifra de asistencias podría alcanzar un rango de 11-15 pases de gol en la temporada completa.

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